Las consultas con Victoria han sido siempre como un regreso a mí misma, a lo confortable, como escuchar en otros labios las palabras que sabía ciertas en el fondo de mi corazón, pero que todavía no era capaz de pronunciar o de accionar.
Incluso en la incomodidad de escuchar ciertas cosas y las ganas de llorar, he encontrado siempre esa comodidad y ese descanso que te proporciona dejar de contarte mentiras y escuchar por fin, lo que mi alma tiene que decirme, entre tanto ruido.
Son como una ducha caliente o como volver a dormir en mi cama después de un largo viaje. Como calentarme junto al fuego después de pasar varias horas bajo la lluvia o pasando frío, como esos brazos que te envuelven en los que puedes ser siempre tú misma sin miedo al juicio.
En definitiva, sus consultas han sido siempre para mí como volver a entrar en calor, disipar las nubes, abrazar lo vivido, recuperar las fuerzas y, con todo ello, salir de nuevo al mundo.
En nosotros queda la responsabilidad de decidir qué hacer con ello, pero sin duda te ayudará a caminar por la vida mucho más despierto y en paz contigo mismo.
Gracias Victoria por tu acompañamiento desde el corazón.
Siempre agradecida.